 | Origen: La primera prueba documental de esta imponente casa-palacio data del siglo XVIII, aunque ha sufrido frecuentes reestructuraciones fruto de los sucesivos cambios de propietario. La planta de la casa es irregular y laberíntica, con abundantes escaleras y pasillos que sirven para salvar los desniveles. La fachada, de gran longitud, se adapta a la curva de la calle y presenta dos torres de distinta altura así como dos puertas.
En su interior se conserva la mina de captación de agua, de origen árabe. Se trata de una compleja obra islámica que desciende al fondo del Tajo donde discurre el Río Guadalevín, que se construyó aprovechando una diaclasa en la roca o grieta natural vertical donde se desarrolla una escalera tallada en la roca con más de 200 peldaños y que desciende en vertical unos 100 metros. En su interior se localizan una serie de estancias, desde aljibes a habitaciones, que fueron utilizadas como polvorín y depósito de grano.
|