| 3.3.8. Yunquera y El Burgo |
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No será hasta el siglo XVII cuando se consoliden las agrupaciones o
asociaciones religiosas de carácter penitencial. En este periodo tenemos
constancia de la Hermanda de Jesús Nazareno y de la Santa Vera-Cruz. Tras
el largo paréntesis de la Guerra, vuelven a resurgir hacia 1950 los
desfiles procesionales. En esos primeros momentos de restauración salía
un apostolado, sin máscaras pero con barbas y varas.
Hasta la década de los setenta se sacaban sólo los pasos del
Santísimo Cristo de la Cruz el Pobre y Nuestra Señora de la
Soledad y Vera-Cruz. A partir de esas fechas un grupo de jóvenes deciden
procesionar el resto de las imágenes de Jesús Nazareno, Nuestra Señora
de los Dolores y Santo Entierro.
La Semana Santa se inicia con la representación viviente de la
entrada a Jerusalén por los niños del pueblo. El Jueves Santo se
procede a la instalación del Monumento y posterior "velá";
por la noche sale Nuestro Padre Jesús Nazareno (M. Arjona, 1958) y María
Santísima de la Salud y Esperanza (F. Limón Parra, 1933). Al
amanecer sale de su ermita, ya el Viernes Santo, el Santísimo Cristo de
la Cruz del Pobre (Olot, 1960) hacia la parroquia a la manera de Vía
Crucis, participando casi todos los hombres del pueblo en exclusividad. Por la
tarde, el Santo Sepulcro (Olot, 1958) y María Santísima de los
Dolores y Vera-Cruz (escuela granadina de la postguerra), así como el
Cristo de la Cruz del Pobre. Al llegar al cementerio se hace un encuentro y
queda en su capilla el Cristo crucificado, mientras que regresan a la parroquia
las dos imágenes restantes.
En la madrugada del Viernes Santo se acompaña de un modo
multitudinario a la Virgen en su Soledad.
El Domingo de Resurrección es la jornada en la que sale el Cristo
Resucitado (Olot, años sesenta), que es portado por los quintos. El
cortejo lo integran hermanos nazarenos con túnicas blancas y sin
capirote.
Antes de la Guerra Civil existía la costumbre de sacar la imagen de
un Niño Jesús el Domingo de Resurrección portado por cuatro
hombres y con un pequeño hornazo (huevo rodeado de masa de pan con múltiples
formas) en una mano.
Una costumbre sorprendente ,y que tiene grandes influencias castellanas, la
constituía el hecho de prender con alfileres al manto de la Virgen o a la
túnica del Nazareno billetes en señal de agradecimiento por los
favores recibidos.
De centenarias se pueden definir a las cofradías de la Vera-Cruz y
del Dulce Nombre que existieron en la localidad hasta la Guerra Civil. Tras la
contienda, dos han sido las hermandades que han quedado y son las que organizan
las procesiones. Amabas son del siglo XVII. Nos referimos a la de Padre Jesús
Nazareno y la de la Virgen de los Dolores, formada mayoritariamente por mujeres.
La Semana de Pasión se inicia procesionalmente hablando con la salida
de Jesús Nazareno y la Virgen de los Dolores tras los Oficios del Jueves
Santo. A las ocho de la mañana del día siguiente, sale la anterior
imagen del Nazareno en piadoso Vía Crucis hacia el Calvario, terreno
pedregoso, deteniéndose en unas posas junto al camino y coronadas por una
cruz de hierro, en clara referencia a las catorce Estaciones.
Por la tarde, sale la procesión del Santo Entierro y la Virgen de los
Dolores, que volverá más tarde a salir como Soledad. Cierra los
desfiles la procesión del Sagrado Corazón de Jesús y de la
Inmaculada, el Domingo de Resurrección.
Mención aparte es el Judas que se cuelga de la Plaza y que es quemado
cuando las dos imágenes que salen en la mañana de Resurrección
se colocan en sendos callejones, con el lógico alborozo general.
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Ver también en la provincia |
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